La relación con Estados Unidos atraviesa una etapa en la que México necesita algo más que declaraciones de soberanía: necesita estrategia. La revisión del tratado comercial de América del Norte, la cuestión arancelaria y las complicaciones en materia de seguridad colocan al gobierno mexicano ante una disyuntiva compleja. Washington quiere redefinir las condiciones del intercambio económico; México necesita preservar el acceso a su principal mercado sin aceptar exigencias que comprometan sus intereses nacionales. Las negociaciones comerciales siguen abiertas y existen algunas diferencias en materia de automóviles, acero y aluminio. Sin embargo, los dos países no son adversarios políticos sino socios y vecinos históricos.

El problema es que la relación bilateral no puede entenderse solamente desde una óptica comercial. La seguridad, el narcotráfico, la migración, el tráfico de armas y el combate al lavado de dinero forman parte de una agenda bilateral en la que ambos gobiernos tienen intereses, pero también responsabilidades distintas. La presión estadounidense parece ser intensa, y el riesgo de que la cooperación se confunda con subordinación no es imaginario. Sin embargo, lo relevante es que ambos países tienen la capacidad técnica, el interés compartido y una agenda común que los debe llevar a seguir encontrando soluciones y nuevos derroteros.

La presidenta Sheinbaum ha probado tener capacidades políticas de las que carecen un buen número de líderes mundiales. La magnífica relación personal que tiene con el presidente Donald Trump así lo acredita. Los mexicanos están comprometidos con construir alianzas, diversificar mercados y fortalecer el Estado de derecho para avanzar en la consolidación del mercado más importante del mundo como es el TMEC.

No hay que olvidar que la integración económica es recíproca. Las empresas estadounidenses dependen de proveedores mexicanos; millones de empleos y numerosas cadenas productivas están vinculados a ambos lados de la frontera. Todo indica que esta etapa de revisión y negociación resultará en beneficios para los dos países ligados por mil lazos.