El Servicio de Administración Tributaria (“SAT”) publicó recientemente el Comunicado 01/2026, mediante el cual anuncia una serie de “mejores prácticas” que, en apariencia, buscan dotar de mayor transparencia, certeza jurídica y uniformidad a los procesos de auditoría fiscal durante 2026.
Entre los anuncios más relevantes destacan: (i) la publicación del Plan Maestro 2026 “Atención al contribuyente y fiscalización”; (ii) la regla de una sola auditoría por contribuyente en caso de incumplimientos; (iii) la revisión mediante muestreo, y no del 100% de las operaciones; así como (iv) la promesa de criterios homogéneos en todas las oficinas del SAT, especialmente en rubros tradicionalmente controvertidos, como depósitos no identificados, materialidad, deducciones, comercio exterior y devoluciones de impuestos.
No obstante, el mismo comunicado deja claro que la fiscalización será más selectiva y focalizada. El SAT concentrará sus esfuerzos en contribuyentes que presenten ciertos “focos rojos”, entre ellos: pérdidas fiscales recurrentes, operaciones con EFOS, inconsistencias entre compras, importaciones y ventas, abuso de deducciones o estímulos fiscales, operaciones con paraísos fiscales, devoluciones improcedentes o una tasa efectiva de ISR inferior al promedio del sector.
Este cambio de narrativa, menos auditorías, pero más estratégicas, obliga a las empresas a replantear su nivel de preparación fiscal. La reducción en el volumen de revisiones no implica menor riesgo; por el contrario, incrementa la probabilidad de auditorías altamente técnicas, con énfasis en análisis sectoriales, trazabilidad de operaciones y sustancia económica.
En este contexto, contar con una estrategia preventiva, diagnósticos de riesgos fiscales y una defensa sólida ante eventuales revisiones resulta indispensable.
